Declaración del Artista

Mis lienzos son el resultado de una paulatina transición del caos al orden. Todo empieza con un estímulo cromático y una actuación no premeditada. No pretendo crear algo armonioso desde el principio; por el contrario, me dejo guiar por mi estado emocional, creando una imagen anárquica inicial en la que nada parece tener sentido o coordinación. A partir de ahí empiezo a aplicar cordura y coherencia tratando de conseguir el equilibrio deseado. Con ese espíritu, me deshago de todo aquello que me inquieta o me hace sentir incómodo, añadiendo tranquilidad y sosiego, aunque conservando algunos remanentes del caos originario, que se integra, de una manera transitoria, en los espacios más serenos de la obra.

Intento que mis lienzos sean un reflejo de nuestras vidas, en las que llevamos a cabo acciones irracionales que generan situaciones caóticas; después tratamos de corregir sus efectos para volver al orden, pero esas acciones irracionales no desaparecen por completo y son necesarias para la consecución de la posterior armonía y equilibrio.